Hablar del cáncer como enfermedad metabólica ayuda a comprender que un tumor no es únicamente una acumulación de mutaciones. Las células cancerosas también modifican la manera en que obtienen y utilizan la energía para crecer, sobrevivir y adaptarse a su entorno.

Con frecuencia se afirma que solo entre el 5 y el 10 % de los cánceres son genéticos. Sin embargo, lo correcto es decir que aproximadamente ese porcentaje se debe a alteraciones genéticas heredadas de los progenitores. La mayoría de los tumores también contiene cambios genéticos y epigenéticos adquiridos durante la vida. Por tanto, genética y metabolismo no son explicaciones enfrentadas, sino procesos estrechamente relacionados.

¿Qué significa considerar el cáncer como enfermedad metabólica?

Las células tumorales pueden reprogramar el metabolismo de la glucosa, los aminoácidos y las grasas para producir energía y fabricar los componentes que necesitan para multiplicarse. Esta reprogramación metabólica se considera una característica fundamental del cáncer, aunque varía según el tipo de tumor, su localización y su evolución.

El papel del estilo de vida

El cáncer es una enfermedad multifactorial en la que intervienen la edad, el azar biológico, las infecciones, las exposiciones ambientales y numerosos factores todavía desconocidos.

No obstante, algunos hábitos pueden influir en el riesgo y en la salud general:

La IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer por sus siglas en inglés) estima que alrededor de cuatro de cada diez casos de cáncer podrían prevenirse actuando sobre causas modificables. Estas medidas complementan, pero nunca sustituyen, el seguimiento médico ni los tratamientos oncológicos indicados.

Referencias científicas