¿Comes por ansiedad? Evita la alimentación emocional

Es común aquello del comer por comer. Comer porque estás aburrido, comer porque estás pasando por un momento de estrés o incluso, porque has tenido una discusión. Lo que ocurre con esto es que creamos hábitos de alimentación emocional, que no suelen ser saludables y que pueden llevar a aumentos de peso.
El cerebro tiene la capacidad para formar hábitos basados en experiencias repetidas, ya que aprende por asociación, y en esta dinámica, utilizamos la comida para tratar de extinguir estados emocionales.
Lo bueno de todo esto es que el cerebro también puede aprender nuevas estrategias para identificar los factores desencadenantes de la alimentación emocional y en su lugar, determinar nuevos hábitos para romper los negativos.
Cómo funciona la alimentación emocional
El hábito de comer emocionalmente se forma cuando un estímulo se conecta con un comportamiento, que suele ser accidental o circunstancial. Por ejemplo: estás muy estresado y en la cocina te encuentras una tableta de chocolate, que te hace sentir mejor. Tu cerebro forma una conexión, de la que puede ser difícil deshacerse.
Además del estrés, existen otros desencadenantes de la alimentación emocional como la ansiedad, el enfado, la soledad, la depresión, el miedo, la procrastinación o el aburrimiento. También emociones positivas como el deseo o la excitación.
¿Cómo poner fin a estos hábitos? Pensando en el factor desencadenante de la alimentación emocional para quitarnos el piloto automático y así, sustituir estos hábitos por otros más saludables.
Aquí algunas estrategias:
1 Sustituye los snacks para el estrés. Ten preparado snacks saludables como bowls de frutas en la nevera.
2 Relájate. Puede ayudar una ducha o un baño caliente o crear una playlist con tu música favorita.
3 La meditación y el Mindfulness puede ayudar a ser más consciente de los hábitos de alimentación, a disfrutar más de la comida y a saber parar cuando uno ya está saciado. Puedes encontrar meditaciones muy útiles aquí.
4 Haz ejercicio en vez de comer. Salir a andar, correr, hacer yoga, tai chi, la actividad que más te guste, puede ser útil.
5 Centra tu atención en otra cosa. Mantén la mente distraída en otras cosas, realizando hobbies u organizando la casa, por ejemplo.Advertencia:

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