Cuando suavizar un golpe es una cuestión de colores

  • Oyoga organiza el sábado, día 21, una clase solidaria para imprimir el libro de Beatriz Chaves, que explica a los niños el cáncer.
centro-Curtidurias-sesion-pensada-publicos_1101200229_64192029_667x375
El centro del número 12 de la calle Curtidurías acoge la sesión, pensada para todos los públicos, este sábado, día 21. / m. g.

Una mujer que afrontó el cáncer a base de intercambios. La temida palabra metástasis que planeaba en sus pensamientos la sustituyó por la idea de metamorfosis, una revolución extraordinaria se avecinaba. El frío que le hacía sentir el miedo, por la calidez de la mano de su marido. Sustituyó también la idea de la enfermedad como una guerra por la de entenderla como algo con lo que convivir y que no le haría detener su vida en la medida de lo posible, sólo bajar el ritmo. Sustituyó el desánimo por sonreír incluso sin ganas. Y sobre todo cambió el gris por los colores. De aquella armadura de emociones que Beatriz Chaves se forjó para superar el cáncer de mama que le diagnosticaron con 40 años, nació un cuento con el que explicó a sus hijos la enfermedad, su proceso y consecuencias, con ingenio y experiencia. Aquella historia es hoy un proyecto literario que bajo el nombre de Pintemos a mamá de colores, quiere contar a otros pequeños qué es el cáncer. Este sábado en el Centro Oyoga (c/ Curtidurías, 12) se organiza una clase para ayudar a la impresión del texto, que se distribuirá por unidades oncológicas.

Sus hijos protagonizaron su primer pensamiento después de recibir la noticia en la consulta. Tenía claro que ese mismo día, sus pequeños, a pesar de su corta edad -3 y 8 años-, sabrían que su madre estaba enferma. El dilema era cómo decirlo. Después de consultar cuanto pudo de literatura infantil, no encontró ningún relato que le satisficiera: ella no quería hablar del cáncer como se suele hacer. Beatriz Chaves experimentó el aislamiento y la confusión cuando su madre enfermó de cáncer de mama y se lo ocultaron, y no dejaría que sus hijos percibieran esos sentimientos. «Hacerles partícipes ha sido positivo para todos. Ellos han sido los que más me han aportado», asegura. Pero tampoco estaba dispuesta a hablarles de la enfermedad en los términos bélicos que habitualmente se utilizan. Se planteó la enfermedad como una convivencia y resolvió cada una de las dudas de sus hijos sin esconder las palabras, sino adaptándolas a su lenguaje. Poco a poco, su experiencia junto a su imaginación se entremezclaron y nació el cuento Pintemos a mamá de colores, que además fue su terapia en las horas de espera en los hospitales.

Para dar forma al cuento con la intención de ayudar con ello a otras personas que necesiten ideas para contar a los niños qué es el cáncer, Chaves buscó a una asociación que compartiera con ella su visión de la enfermedad. Ésa fue la Asociación Oncología Integrativa, que trabaja con terapias complementarias con evidencias científicas sobre el cáncer como el yoga, la meditación, la acupuntura, la arteterapia y la alimentación, entre otras. Para imprimir el libro, la entidad ha puesto en marcha en la plataforma de financiación Mi Grano de Arena una campaña y ha organizado junto al Centro Oyoga de Sevilla una clase solidaria este sábado, día 21. El centro, que dirige Lourdes Vidal, celebra cada semana la Hora Blanca los lunes y miércoles de manera gratuita de 17:00 a 18:00. Sesiones en las que colabora la oncóloga Ana Casas, de la Asociación Creando Lazos, y el médico deportivo Paco Gallardo y que están enfocadas a personas que han pasado por esta enfermedad. La clase del sábado (13 euros), de Vinyasa Flow, está adaptada para que cualquier persona pueda participar.

LEER NOTICIA ORIGINAL

Fuente:

Diario de Sevilla
Dulce Rivero